Síntomas ¿Enemigos o aliados?

Síntomas Enemigos o Aliados

Los síntomas, según la RAE, son una señal o indicio de algo que está sucediendo o va a suceder, ya sea en el plano biológico, psicológico o social. Son señales, mensajeros que nos invitan a mirar más allá de lo evidente y explorar las profundidades de nuestra vida emocional y fisiológica. Este artículo aborda cómo interpretar los síntomas y los errores comunes al enfrentarlos.

Debido a que los síntomas son generalmente desagradables, nos podemos centrar demasiado en su eliminación, llegando a tratarlos como si fuesen el problema en sí. Sin embargo, los síntomas nunca son el problema, sino una manifestación de algo más profundo. No ocurren de manera aislada, siempre están relacionados con otros aspectos de nuestra vida que requieren sanación y orden. Los síntomas nos invitan a reflexionar sobre lo que realmente está sucediendo en nuestro interior.

Dentro de los errores a la hora de afrontar los síntomas, cabe destacar dos:

  1. Afrontarlos en modo avión: Este error consiste en vivir desconectado de uno mismo y en normalizar los síntomas. «Es que yo soy así…», «Me lleva pasando mucho tiempo, no tiene importancia…».
  2. Afrontarlos con la anestesia como única herramienta: En la cultura en la que vivimos, evitamos el dolor a toda costa y buscamos eliminar los síntomas rápidamente. Sin embargo, huir de la realidad no sana, solo agrava nuestro estado y nos aleja de la solución real.

Cuando experimentamos un síntoma, como podrían ser los múltiples fenómenos que genera en nuestro cuerpo y en nuestra psicología la ansiedad (sensación de ahogo, taquicardia, sudoración, preocupación excesiva, miedo, irritabilidad…), podemos (y debemos) buscar la forma de reducirlos, de aumentar nuestro bienestar. Pero sería insuficiente y una solución a corto plazo quedarnos en la eliminación de los síntomas, puesto que, como hemos dicho antes, son mensajeros que nos hablan de una realidad en nuestro interior que necesita nuestra atención. Reduzcamos la intensidad del mensajero, ¡pero no le silenciemos! ¿Qué me quiere decir este miedo? ¿A qué le tengo miedo? ¿Por qué? ¿Para qué aparece, qué función tiene mi respuesta?

En conclusión, los síntomas son valiosas señales que nos invitan a explorar las profundidades de nuestro ser. Ignorarlos o simplemente silenciarlos puede llevarnos a vivir desconectados de nosotros mismos y a perpetuar un malestar que puede tener raíces más profundas. Aprender a escuchar a nuestro cuerpo y a nuestras emociones, a interpretar los síntomas como mensajes y a abordarlos de manera integral, es un camino hacia la sanación y el bienestar duraderos.