
En el artículo anterior hablamos sobre los problemas que pueden venir asociados cuando no hablamos de salud mental en casa o cuando, ante problemas familiares, pretendemos hacer como que nada ha pasado. ¿Cómo hacer que el silencio no se apodere de nuestro hogar? ¿Cómo hablamos de ese elefante en el salón?
Hablar de salud mental empieza por normalizar las emociones. Los padres y adultos pueden dar el ejemplo:
Las palabras importan. Intenta evitar frases como “es solo para llamar la atención” o “supera eso”. En su lugar, muestra empatía y comprensión:
Informa a la familia sobre la importancia de la salud mental:
No tengas miedo de acudir a un terapeuta familiar o un psicólogo. La terapia no es un signo de fracaso, sino una herramienta para fortalecer la familia.
Hablar de salud mental en casa puede ser incómodo al principio, pero es muy importante para construir una familia más fuerte y unida. Al abordar estos temas con apertura y empatía, no solo rompemos el ciclo del silencio, sino que también creamos un espacio donde cada miembro de la familia se siente valorado y comprendido.
Romper el tabú que hay alrededor de los temas sobre salud mental es un acto de amor. Reconozcamos al elefante en la sala, porque enfrentarlo juntos puede marcar la diferencia.